Con las manos atadas. Con la desesperanza a flor de piel. Con la voz cansada de reclamar. Con el desespero que a veces, ante la sordera ajena, te lleva del argumento al improperio. Con ganas de hacerse el loco. “Hagan, deshagan. Literalmente métanse su país por el culo”.
Pero apareció la denuncia con documentos, nombres y cifras, que indica que el programa gubernamental Agro Ingreso Seguro (AIS) no funciona como debería, como se nos ha explicado hasta el cansancio. Mentiras que, cómplices como todas, ocultaban algo.
Sorprendentemente, interrogado y cuestionado por medios de todas las clases y calañas, Arias no renegó de lo que muchos podrían considerar “errores de procedimiento que deben ser investigados hasta las últimas consecuencias”. No. Arias justificó los subsidios que a medio país, contando al convenientemente 80 por ciento mayoritario uribista, escandalizó.
Señor Arias, con el respeto que se merece (y sólo el que se merece): Agro Ingreso Seguro son tres palabras legalizadoras. No legitimadoras.
Innecesarias porque a poco más de una semana no ha pasado nada. Las aguas empiezan a calmarse. El panorama se despeja hacia otras partes. Los de la foto se reacomodan. La reina renuncia a su pequeña suma, que no necesitaba, que no merecía, que no le hace falta, que en nada le afecta.
La desesperanza, obvio, renace a estas alturas de la semana, del mes, del año, del mundo. “Métanse su país por el culo” quiero decir. Quiero acatar esa soez sentencia. Tranquilamente no lo haré. Paciente esperaré la hora de restregarles su error en la cara. Como pocos podremos hacerlo, como el inconveniente 20 por ciento al que pertenecemos tantos.
Addenda:
Acaba de salir la noticia. Los bancos ganaron en agosto 2009 1.6 billones de pesos más que en agosto 2008. Llegaron a los 5.9 billones. Con razón el pirata del Grupo Aval (Avaro) le hizo el guiño al Uribe III. El país se muere de hambre. Los ricos más ricos y, ahora, subsidiados.

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