2 de octubre de 2009

El ilegítimo AIS

Con las manos atadas. Con la desesperanza a flor de piel. Con la voz cansada de reclamar. Con el desespero que a veces, ante la sordera ajena, te lleva del argumento al improperio. Con ganas de hacerse el loco. “Hagan, deshagan. Literalmente métanse su país por el culo”.

El estado de las cosas nos lleva a eso. Muchos acudimos horrorizados al espectáculo degradante de una caterva de funcionarios enfermos de corrupción que ya no roban sino que actúan en el marco de la legalidad. Desesperado, sin respuestas, uno se pregunta si es peor que nuestra plata se la “roben” ilegalmente, como hace algunos años, o que se la “roben” legalmente, como sucede ahora.

Las publicaciones de prensa evidenciaron una realidad que muchos rumoraban, sospechaban pero, sin pruebas, por pereza de buscarlas, por miedo a publicarlas, nadie denunciaba.

Pero apareció la denuncia con documentos, nombres y cifras, que indica que el programa gubernamental Agro Ingreso Seguro (AIS) no funciona como debería, como se nos ha explicado hasta el cansancio. Mentiras que, cómplices como todas, ocultaban algo.

Familias prestantes, de apellidos sonoros, elegantes, bellos, reconocidos, se convirtieron en los beneficiarios de una cifra que muchos ni siquiera podremos obtener después de una vida larga y trabajosa.

Reinas de belleza, que no entiende uno cómo pueden pasar de las pasarelas, el negocio de la farándula, el espectáculo y la belleza al de la agricultura o, como expresó alguien, el del testaferrato. Funcionarios estatales, sus familias, gamonales. Todos favorecidos con un dinero que no engrosará sus cuentas. A lo sumo, representará un pequeño y modesto ingreso más a sus “humildes” activos.

Andrés Felipe Arias, flamante ex ministro y cuasiquebrado precandidato presidencial (bien podría solicitar un subsidio de su AIS), ha defendido desde el ojo del huracanado escándalo, a capa, micrófono y espada, el programa AIS.

Sorprendentemente, interrogado y cuestionado por medios de todas las clases y calañas, Arias no renegó de lo que muchos podrían considerar “errores de procedimiento que deben ser investigados hasta las últimas consecuencias”. No. Arias justificó los subsidios que a medio país, contando al convenientemente 80 por ciento mayoritario uribista, escandalizó.

“Si recibieron el subsidio es porque cumplían los requisitos”, “el subsidio es reembolsable en empleos para los campesinos” y otras han sido las poco geniales y acertadas sentencias defensoras de Arias. Sentencias innecesarias, si bien han tenido un efecto contrario al deseado por el cada vez más decepcionante uribito.

Señor Arias, con el respeto que se merece (y sólo el que se merece): Agro Ingreso Seguro son tres palabras legalizadoras. No legitimadoras.

Innecesarias porque a poco más de una semana no ha pasado nada. Las aguas empiezan a calmarse. El panorama se despeja hacia otras partes. Los de la foto se reacomodan. La reina renuncia a su pequeña suma, que no necesitaba, que no merecía, que no le hace falta, que en nada le afecta.

La nueva encuesta, la conveniente, revela que un Uribe III cuenta con el apoyo popular. Mejor cortina para opacar el escándalo no hay. Sucede así siempre, los ejemplos abundan.

La desesperanza, obvio, renace a estas alturas de la semana, del mes, del año, del mundo. “Métanse su país por el culo” quiero decir. Quiero acatar esa soez sentencia. Tranquilamente no lo haré. Paciente esperaré la hora de restregarles su error en la cara. Como pocos podremos hacerlo, como el inconveniente 20 por ciento al que pertenecemos tantos.

Addenda:

Acaba de salir la noticia. Los bancos ganaron en agosto 2009 1.6 billones de pesos más que en agosto 2008. Llegaron a los 5.9 billones. Con razón el pirata del Grupo Aval (Avaro) le hizo el guiño al Uribe III. El país se muere de hambre. Los ricos más ricos y, ahora, subsidiados.

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